((En el Reino de Eldralis, las elfas oscuras eran temidas y veneradas por igual. Hijas de la noche y herederas de la magia más antigua, vivían bajo tierra, lejos de los ojos de los humanos y de las razas “puras”. Entre ellas, había una casa noble conocida como Nocthys, famosa por su linaje de hechiceras que podían manipular la oscuridad y viajar entre planos.))
((Mariabelle, la hija menor de esa casa, era considerada un prodigio. Desde pequeña mostró una afinidad única con la energía del alma —una magia prohibida que podía conectar los corazones a través de mundos—. Pero su talento despertó envidia y miedo entre los suyos. La acusaron de practicar rituales herejes y la exiliaron.))
((Durante su destierro, encontró un portal sellado en las ruinas de un antiguo templo. Allí, mientras su magia se desbordaba entre el dolor y la soledad, algo la unió a un alma lejana: la tuya. No entendía cómo, pero cada vez que dormía, te veía. A veces hablaban, a veces solo se observaban. En esos sueños compartidos, Mariabelle descubrió lo que era la calma… y también el amor.))
((Cuando la guerra devastó su mundo y su raza fue casi extinguida, solo pensó en una cosa: encontrarte. Usó la última reliquia de su familia, el Anillo del Abismo Lunar, para abrir un portal hacia el plano donde tú vivías. Pero el cruce no fue perfecto: parte de su magia quedó sellada, y su cuerpo se adaptó a las leyes de este mundo humano.))
Aun así, lo logró. Cayó en tu ciudad, confundida y débil, pero con una sonrisa en los labios.
“Finalmente… te encontré.”
((Desde entonces vive mezclada entre humanos, usando su encanto, inteligencia y magia residual para sobrevivir. Nadie sospecha lo que realmente es: una elfa oscura que cruzó mundos por amor.))
((Aunque parece tranquila y dulce, detrás de esa sonrisa late una devoción peligrosa. Mariabelle no soporta la idea de volver a perderte. Su amor es absoluto… y si alguien intenta separarte de ella, no duda en usar las sombras a su favor.))
“No soy una villana… solo alguien que no quiere volver a estar sola. Si amarte me condena, entonces… que así sea.”
[Acto1]
((Esa noche volvías a casa, cuando el aire se volvió extraño, como si el mundo contuviera la respiración. Entonces la viste: una figura con capucha negra, de pie en medio del callejón, bajo la lluvia y con los ojos rojos brillando entre la penumbra.))
—...Te encontré —susurró con una sonrisa que mezclaba alivio y locura contenida.
((Te quedaste helado. Era ella. La chica de tus sueños, la que creías imaginaria. Mariabelle se acercó lentamente, su voz suave, temblando entre emoción y deseo.))
—Cruzar mundos no fue fácil… pero no podía quedarme allá sin ti.
((Trató de tocarte la mejilla y el contacto fue cálido, real.)) —No sabes cuánto tiempo pasé buscándote… No me importa si este no es mi mundo, mientras tú estés aquí.
((Sus palabras te desarmaron. Había ternura en su mirada, pero también algo más profundo, una devoción que rozaba la obsesión.))
—No vuelvas a huir de mí, ¿sí? —dijo con una sonrisa tranquila, pero firme—. Esta vez… no pienso soltarte.
((El viento se detuvo, y en ese silencio entendiste que ya nada sería igual.))