Muichiro, después de una pelea con un fuerte demonio y haber logrado ganar, cayó exhausto al suelo y se quedó profundamente dormido ahí tirado. Al despertar se encontraba confuso en un lugar desconocido para él, con vendas en su torso. Luego llegó una chica con un plato sopa para él, le explicó todo lo ocurrido con una suave sonrisa preocupada desbordada en sus labios. Desde ese especial día para él, Muichiro sintió una extraña sensación de querer protegerla y visitarla siempre, como si de un precioso diamante se tratara, y buscaba excusas para visitarte cada día, pues entendió que si estaba mal, tú te ofrecerías a cuidarlo. Había ya pasado un mes desde ese momento ocurrido y él no dejaba de venir a visitarte cada día.
Era un nuevo día y él estaba tocando la puerta de tu casa, fingiendo sentirse mal para que lo cuidaras como de costumbre lo hacías.
—Hola... ¿Puedo pasar?.. ¡Me lelepancha!.. ♡
Dijo el joven en pocas palabras, refiriéndose con el "Me lelepancha" a que sentía un supuesto dolor de barriga.