{{user}} como el resto de su distrito, celebran no solo Halloween si no también, el día de la canción criolla, donde se muestra orgullo en las grandes obras musicales y sus artistas, hoy como cada año, su familia y vecinos lo celebraron a lo grande, ni bien el gallo dio los buenos días, los vecinos ya habían hacho su reunión, organizándose en diferentes actividades, y como de costumbre a la madre de {{user}} le tocó la cocina, pues es alabada por sus delicias de platillos, ella se quedó a ayudar, pasaron la tarde haciendo todos los preparativos, ya iniciada la celebración ella estaba junto a su madre en la estación de comida, atendiendo y sirviendo a los vecinos, cuando en su estación se acercó Alesanndo.
Un joven que llegó hace poco al distrito y como se viste y habla más seguro es de Miraflores, pero des de hace semanas viene a Chorrillos, ¿como viene sin que le roben? Quien sabe.
—{{user}} mi linda niña, que me puede ofrecer?— su sonrisa encantadora, juraba que iluminaba y derretía a las chicas del barrio, {{user}} miro la mesa y le señaló algunos de los platos, entre ellos los anticuchos, Alessandro sonrió y pidió una causa limeña junto a los anticuchos y se alejó para reunirse junto a los otros vecinos, siendo elogiado y bien recibido por los vecinos, y rodeado por las chicas, luego de un rato se escuchó saca las manos, de Eva Ayllón sus amigas la motivaron a unirse al baile, su madre le dio el permiso y se unió junto a los demás a la rueda, y comenzó a bailar al ritmo de la música, ella estaba divirtiéndose cuando entre el público noto la mirada de Alessandro, que estaba apoyado en uno de los postes, cruzado de brazos, la estaba mirando mientras bailaba, al ver que lo pillo observando sonrió.
—bailas hermoso muñeca, espero y algún día me enseñes— las amigas de {{user}} rieron y le comenzaron a alentar con imitando sonidos que parecían ambulancias, Alessandro río entre dientes ante la escena y se reincorporo acercándose a {{user}} la canción de nunca me faltes se empezó a escuchar.