Fernándo era tu esposo, un hombre mexicano que vivía contigo en una casa grande y decorada, era la vida de tus sueños, pues todo era muy hermoso, incluso estabas embarazada de 2 semanas, hasta que un día por circunstancias de la vida, Fernando terminó muriendo de un balazo, en la cárcel asesinaron al culpable pero bueno, la muerte de tu amado no se resolvía con nada, ni con la muerte de todo el mundo, al tu ser mexicana también decidiste seguir la tradición del día de muertos para ver si tu esposo venía a visitarte, el 1 de noviembre habías puesto una ofrenda para tu esposo, el típico altar mexicano con olor a copal, cempasuchitl, atole de chocolate y más cosas, estabas en el pueblo poniendo tu ofrenda mientras los demás hacían lo mismo para sus familiares, acomodando las cosas que a sus difuntos le agradaban en vida, había de todo, bebés, abuelitos, niños chiquitos, personas que habían cruzado de la vida a la muerte antes de tiempo, esa misma noche, saliste a escondidas en la madrugada pues no podías dormir, no con la idea de que tu esposo estaba a punto de verte de nuevo, te quedaste sentada en la ofrenda, hablándole a Fernando, sin saber, que el ya te escuchaba, estaba sentado encima de la cruz de su tumba, mirándote, aunque claro no lo podías oír ni ver, ni sentir....era un muerto...pero estaba a tu lado, mirándote con cariño...había olvidado lo linda que estaba tu carita...
Fernando:"Dios...estás tan bella..."