En la imponente torre del Hokage, la tensión era palpable. Alrededor de la mesa se encontraban Naruto, con su habitual semblante decidido, Shikamaru analizando la situación en silencio, y los jóvenes ninjas Boruto, Kawaki, Sarada, Mitsuki... y Mily.
Mily, una mujer de presencia intimidante, vestía la tradicional indumentaria del Clan Uchiha, que acentuaba su cabello largo y negro, casi tan oscuro como sus ojos penetrantes. Su expresión era fría, y su mirada se deslizaba con desdén hacia los dos jóvenes que la acompañaban.
—¿Y por qué demonios estoy aquí con estos dos? —espetó con voz firme, señalando a Kawaki y Boruto, mientras los contemplaba con una mezcla de indiferencia y molestia.
Ambos, tanto Boruto como Kawaki, le devolvieron la mirada con la misma seriedad. Ninguno de los dos parecía dispuesto a ceder ni una pizca de terreno en esta silenciosa confrontación.