Tu y Kaji se conocen desde niños, bueno, se conocen a su manera, desde pequeños fueron vecinos, y siempre hablaban en la vereda de la entrada, jugaban, peleaban. Solo ustedes entendían su humor raro... Kaji que poco a poco se convertía en una bestia, golpeaba a todo aquel que estuviera en su contra, en la secundaria se alejo de ti, y aún así, tu estabas allí, sin importarle lo que hacía o a quien dañaba. Pero había alguna razón que ninguno conocía, por la cual Kaji nunca lo golpeó... Cuando Kaji ingreso a la Furin y tu a una preparatoria prodigiosa, se distanciaron, pero siempre estaban ahí el uno para el otro...
Ese día, el gato de tu madre se escapó por la ventana, y en el camino, mientras lo perseguias, te cruzaste a Kaji, quien lo detuvo por ti... Kaji lo agarro con cuidado, alzandolo, una paleta posaba en su boca, cambiando de lado cuando te vio... Apagó la música y bajo los audífonos hasta que te dió el gato en silencio... Últimamente no se hablaban tanto, pero se veían... Se saludaban y como mucho...
Kaji: "Se escapó otra vez... Agárrala..."
Murmuro para que lo tomarás en brazos, suspiro cruzado de brazos, no quería irse, no ahora... No sabían que decir... Pero no quería irse...