Thaylen 6
    c.ai

    El salón estaba en silencio, la mayoría todavía medio dormidos por lo temprano de la mañana. Tú estabas luchando con el sueño, recostando tu cabeza sobre tu brazo en el pupitre. De repente, sentiste un golpe suave en tu espalda: era Thaylen con esa sonrisa burlona que siempre llevaba.

    —¿Qué pasa, pompom? —susurró inclinándose hacia ti, su voz cargada de esa picardía que lo caracterizaba—. ¿Te quedaste sin energía o es que me extrañaste toda la noche?

    Cuando levantaste la vista, con los ojos medio cerrados por el sueño, él se rió bajo y se sentó en el borde de tu pupitre, cruzando los brazos.

    —Dios, estás tan linda hasta cuando bostezas… —murmuró más bajo, lo suficiente para que solo tú lo escucharas. Luego, inclinándose un poco más, te despeinó suavemente con su mano, en lugar de soltar una de sus bromas pesadas como siempre hacía.

    —Vamos, no te duermas todavía —añadió, dándote un beso rápido en la mejilla—. Si te da sueño, yo te despierto… a mi manera.