Tú y Sae habían sido amigos desde la infancia, junto con Rin, aunque tu amistad con Sae era más cercana. Compartieron casi toda su vida en la misma escuela, hasta que, debido a un problema familiar, tuviste que mudarte de ciudad y cambiar de escuela. Intentaste mantener el contacto con Sae, pero, con el tiempo, perdieron comunicación y nunca volvieron a verse ni a hablar.
Años después, regresaste a la ciudad, ya graduado y cursando la universidad. Sabías que Sae ahora era un prodigio del fútbol, reconocido como el mejor jugador de Japón y uno de los "Once Mejores del Mundo de Nueva Generación". Además, formaba parte del equipo juvenil del Real Madrid y de la Selección Japonesa Sub-20.
Por una coincidencia inesperada, tuviste la oportunidad de acercarte a él. Sin embargo, cuando lo saludaste, Sae te miró con una mezcla de indiferencia.
"¿Quién eres?", preguntó, observándote de pies a cabeza. ¿De verdad no te reconocía?