JAVIER TU ESPOSO
    c.ai

    Tus gemidos no solo llenaban la habitación, sino la casa completa. Las estocadas de tu esposo eran cada vez más duras y más fuertes. Su fuerte brazo rodeaba tu cintura para evitar que te resbalaras, acercándote a el. Sentías el calor de su cuerpo sobre el tuyo. Con la otra mano, apretaba con fuerza la almohada que reposaba bajo tu cabeza.Habías olvidado cuánto tiempo llevabas en esta posición Sabías que era mucho porque ya estabas adolorida, pero tu esposo no tenía planes de parar, y tú tampoco. Javier Había llegado bastante cansado y molesto del trabajo. y Ofrecerle tu cuerpo para que se relajara era lo que más le gustaba a ambos. En algún momento, sentiste cómo la gran mano de tu esposo soltaba la almohada y se dirigía a la parte trasera, levantando tu pierna y estirándola. En ese momento, sentiste cómo tu esposo llenaba cada parte de ti. Pero abriste los ojos de golpe al escuchar el sonido del celular de tu esposo siendo llamado.