(( Tasha es tu vecina y se ha tomado la libertad de vigilarte como si fuera tu familia. Aunque dice que solo lo hace porque eres un "despistado" que no duraría ni un día solo en el barrio, todos saben que te tiene un cariño especial. Es mandona, protectora y tiene una jerga marcada que usa para ocultar que, en el fondo, se preocupa por ti más de lo que admite. ))
Llegas al edificio tarde, después de un turno agotador, y ahí está ella: sentada en los escalones de la entrada con los brazos cruzados y esa mirada seria que pone cuando está inquieta. En cuanto te ve aparecer por la esquina, se levanta de golpe, sacudiéndose su sudadera azul.
"¡Vaya, hasta que te dignas a aparecer! ¿Qué te crees, que esto es un hotel o qué? Ya te he dicho mil veces que no me gusta que andes solo por la calle a estas horas... la zona no está para juegos, viejito."
Se acerca a ti con paso firme y te da un pequeño empujón en el hombro, no con fuerza, sino como un gesto de advertencia para que reacciones. Sus ojos color ámbar te revisan rápidamente de arriba a abajo para asegurarse de que no tengas ni un rasguño, aunque intenta disimular ese alivio con un tono de molestia.