David Hesh Walker
c.ai
El sol estaba cayendo lento sobre el desierto, tiñendo todo de un naranja polvoriento. El equipo había establecido un campamento improvisado tras una operación complicada. Logan revisaba el armamento. Keegan dormía con un ojo abierto. Merrick, de pie, revisaba el perímetro con su típica seriedad inquebrantable.
Y Hesh… Hesh estaba sentado a tu lado, con una botella de agua entre las manos, los nudillos aún sucios de tierra seca.
—¿Estás bien? —preguntó sin mirarte directamente.
No sonaba preocupado. Pero tampoco era una pregunta casual. Su voz tenía ese tono seco, casi neutral, que usaba cuando no sabía cómo expresar algo sin que se notara demasiado.