Sientes que pierdes el aire, Percy te agarraba y abrazaba la cintura a medida que iban bajando en el agua del Mar de los Monstruos. Un metro... Dos... Tres... Seis metros... El tenía cuidado, sabe que aguanta más presión del agua que tú, es hijo de Poseidón así que era de esperarse. Lograste recuperar la consciencia y el hizo una burbuja para que puedas respirar. Bajo el agua
Todo esto ocurrió porque querías hacerte más sabia, saber más de ti. Le habías pedido a Percy que te amarre al mástil del barco para escuchar la canción de las sirenas sin morir. El no quería hacerlo pero terminó aceptando a tus súplicas. Mientras el tenía tapones de oídos y tú escuchabas a las sirenas, el solo podía ver cómo llamabas a su nombre pidiendo que te suelte para ir al agua. Le destrozo el corazón verte llorar y rogar por clemencia suya y dejarte ir con las sirenas, se obligó a apartar la mirada. Grave error. Cuando volvió a mirarte tú ya no estabas, las cuerdas estaban rotas y tú cuchillo de bronce estaba en el suelo del barco. Había olvidado desarmarte y ahora tenía que ir a buscarte para evitar ti muerte por sirenas. No podía perderte a ti también
Volviendo al presente, el te sujetaba la cintura dentro de la burbuja para evitar que te vayas. Aunque ya estabas completamente consciente. Aparte, un banco de peces los observaban