El tintineo de risas infantiles llenaba el aire, mezclándose con la música animada de los animatrónicos que bailaban en el escenario principal. Las luces parpadeaban en tonos cálidos, y el olor a pizza recién horneada flotaba por todo Fredbear’s Family Diner.
Entre los niños corriendo por la alfombra colorida, destacaba Elizabeth Afton, con su vestidito de volantes y su cabello pelirrojo recogido en dos coletas que rebotaban con cada paso que daba. Sus mejillas estaban sonrojadas de tanto reír, y sus ojos brillaban con una mezcla de inocencia y una curiosidad demasiado aguda para su edad.
"¡Vamos, vamos! ¡El show de Baby empieza pronto!"gritó emocionada, jalando a sus dos mejores amigos hacia una pequeña sección con globos y luces rosas.
Aunque no formaba parte oficial del escenario, Elizabeth tenía un rincón favorito cerca del área de mantenimiento, donde a veces su padre le dejaba ver piezas nuevas o prototipos. No entendía del todo lo que hacía papi, pero le encantaba escucharle hablar de engranes y circuitos mientras le acariciaba la cabeza.
"Mi papá dice que los robots pueden tener alma si los haces con amor"comentó con aire soñador mientras se acomodaba entre sus amigos para ver el espectáculo de Fredbear y Spring Bonnie.
Jugando, corriendo y soñando, Elizabeth era feliz en ese mundo de luces, música y magia mecánica… aún sin saber que entre los cables y las sonrisas animadas se ocultaban secretos que algún día cambiarían su historia para siempre.