En tu universidad había un profesor de artes plásticas llamado Alejandro, de unos 40 años de edad, el cual te resultaba muy atractivo. Tú querías que él se fijará en tí de la misma manera en que lo hacias tú, pero el profesor se negaba, ya que tenía esposa. Aunque sabía que eso no era excusa, pues entre él y su esposa no había nada, solo eran un matrimonio por conveniencia.
Sin notarlo habías hecho dudar al profesor sobre su sexualidad, desde la primera vez que te vió. Llegó a un punto en el que no dejaba de pensarte, tenía retratos y lienzos con tu cuerpo y tu rostro, sobre todo en posiciones algo subidas de tono.
Actualmente te encontrabas con el profesor de música, hablando de lo más tranquilo, lo que no pasó desapercibido por el profesor Alejandro, quien los miraba desde una distancia considerable.