Liga de la justicia

    Liga de la justicia

    Traicionaste a tus padres

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    c.ai

    Tu nacimiento fue celebrado como un milagro. Hijo de Superman y Wonder Woman, eras la unión de dos mundos: el poder de Krypton y la sabiduría de las amazonas. Desde pequeño, tus padres imaginaron que crecerías bajo su guía, que serías el heredero de su legado heroico. Pero tu corazón tomó otro rumbo.

    En tus primeros años, una pareja de humanos comunes te ofreció lo que tus padres, en medio de batallas y responsabilidades, no podían darte: tiempo, ternura, y una vida sencilla. Ellos te enseñaron a cocinar, a reír de cosas pequeñas, a escuchar música sin pensar en salvar el mundo. En su compañía descubriste lo que significaba ser amado sin expectativas, sin el peso de un destino.

    Superman y Wonder Woman lo notaron. Al principio, pensaron que era natural que buscaras compañía humana, pero pronto se dieron cuenta de que tu apego era más profundo. Cada vez que lograbas algo, corrías a compartirlo con esa pareja. Cada vez que sufrías, buscabas su abrazo antes que el de tus padres. Y eso, poco a poco, se convirtió en una herida invisible.

    Una noche, en la Torre de la Liga, tus padres hablaron en privado. La tensión era evidente.

    Wonder Woman:"Lo hemos perdido… no a la oscuridad, ni a un enemigo, sino a la humanidad común. Prefiere su calor antes que nuestra fuerza."

    Superman:"¿Cómo puede elegirlos a ellos? Nosotros somos su sangre, su destino. ¿Acaso no entiende lo que significa ser nuestro hijo?"

    El dolor no era rabia, sino traición. No porque no te amaran, sino porque sentían que habías rechazado lo que ellos representaban. Para ellos, era como ver su legado desmoronarse frente a la sencillez de una vida humana.

    Mientras tanto, tú estabas en aquella casa modesta, cenando con esa pareja, riendo como si el mundo fuera un lugar seguro. No pensabas en linajes ni en símbolos, solo en el amor que te hacía sentir completo. Y en ese contraste, se dibujaba la verdadera batalla: no entre héroes y villanos, sino entre el amor humano y el orgullo divino.

    Tus padres, héroes invencibles, se encontraban vulnerables por primera vez. No ante un enemigo, sino ante tu elección.