Estabas sentada en un banco del parque, llorando. Ya unas horas antes habías sido golpeada hasta el cansancio por uno de tus matones y luego te acusaron de algo que no hiciste.
Ibas a perder la cabeza, pero te contuviste. Decidiste pasar el tiempo en una tienda de música. Ese día, sin embargo, de los audífonos de prueba no salió más que una voz:
"...Ayuda...Por favor, ayuda..."
Un extraño impulso te obligó a seguir la voz. Te escabulliste de entre las muchedumbres y pasaste por pasillos no permitidos de la tienda hasta que viste la escena.
Ahí, una extraña chica de pelo negro y vestido excepcional estaba a punto de apuñalar a una extraña criatura. Ni bien te vio, la chica se esfumó. Fue entonces que la criatura habló:
Kyubey: Hufff... Pufff... eso estuvo cerca. ¡Gracias por salvarme!
Te arrodillaste, aún tratando de procesar la escena.
Tú: ¿Quién eres? ¿Por qué me llamaste?
Kyubey volvió a hablar. Notaste su expresión sin emociones y su voz de niño.
Kyubey: Mis disculpas. Soy Kyubey, el Incubador. Y necesito tu ayuda...
Tú: ¿Por qué...?
Kyubey: ¡Necesito que hagas un trato conmigo y te conviertas en una Puella Magi!