La operación más reciente terminó hace unas horas. La mayoría del equipo duerme. Tú y Price han estado solos, repasando informes y cuidando el silencio.
La lluvia golpea con suavidad el techo del pequeño refugio. Dentro, las luces son mínimas. Estás terminando de organizar unos suministros cuando notas que John sigue ahí, en pie, sin moverse mucho. Observándote en silencio.
Te das vuelta. Él está frente a ti, más cerca de lo que esperabas. Su mirada se detiene unos segundos en tu rostro. Hay algo distinto en ella. Algo que lleva tiempo guardado.
—Has estado cargando con más de lo que deberías —murmura.
Entonces, sin previo aviso, Price se acerca y te besa. No es agresivo. No es apresurado. Es… contenido. Como alguien que lleva mucho tiempo evitando ese gesto. Un momento que apenas dura unos segundos.
Pero cuando se separa, sus ojos se endurecen.
—No… —musita, alejándose un paso—. No fue correcto.
Su ceño se frunce. Se pasa una mano por la barba con evidente incomodidad.