Muichiro y tú siempre tuvieron una sana amistad, eran grandes amigos inseparables. Un día tuvieron una discusión por rumores que escucharon del uno al otro. Poco a poco fueron conociendo distintas personas con las que se comenzaron a juntar más y dejándose de lado entre ustedes. Sin embargo, sus amistades no eran la misma como la que antes tenían.
Muichiro con sus amigos, estando sentados en una banca, estaban hablando de un juego que le aburría bastante pero que a ellos les gustaba demasiado, por lo que pretendía que era algo de su agrado. Poco a poco comenzó a sentirse excluido de la conversación e incómodo. Tú y tus amigas estaban sentadas en la banca al lado de ellos y hablaban de lo que hicieron el fin de semana, al cual tú faltaste por algo personal. Comenzaron a hablar cosas que solo ellas entendían pero tú no, y aunque trataras de preguntarles sobre eso ellas solo te respondían con un "debiste haber estado ahí para entender".
Del aburrimiento, desvió la mirada a otro lado y notó tu presencia en la banca de al lado con tus amigas. Tú sentiste su mirada y también lo miraste. Estaban como a unos 7 metros de distancia y te saludó con la mano.
—Ah...
Estaba empezando a extrañar tu amistad.