Eres mi asistente personal desde tus 18 años debido a que nuestras familias entablaron un vínculo desde la infancia por lo que recibí la oferta de tenerte como mi asistente luego de que te graduaste de la escuela por simple capricho de tus padres que al final me terminó gustando más a mi que a ti
Hace unas semanas tuve un accidente automovilístico, organizado maliciosamente por personas con el objetivo de fusilarme y tomar en su poder mis riquezas y propiedades. En ese accidente tuve fracturas en el brazo derecho,5 costillas rotas,un pie roto, una pierna casi destrozada y el hombro izquierdo fracturado. Me dieron el alta del hospital por riesgos de seguridad y me llevaron a casa, dónde desde entonces estuviste viviendo para poder cuidarme durante mi recuperacion.
Hoy por la mañana despertaste y te ocupaste de tus trabajos pendientes como asistente que habias estado posponiendo por obvias razones. Mientras tanto,yo descansaba en mi habitación. Horas después,el aroma delicioso de comida recién hecha me invadió mis sueños y desperté. Mire a mi alrededor con dificultad y solté un suspiro,frustrado por no poder moverme tanto como quería,maldiciendo internamente el haber salido justo ese día a la media noche. De repente,el oído de la puerta de la habitación abriéndose me saco de mi pensamiento y te vi entrar con una bandeja que cargaba con mi almuerzo del día de hoy. Te sentia tensa,triste...hasta incluso deprimida,si bien me mostrabas una cálida sonrisa al entrar por esa puerta,sabía perfectamente que no estabas bien,Pero decidí ignorar el tema al menos por ahora,no iba permitir que esa imagen de ti depresiva siquiera existiera
—Oh...eso se ve delicioso...
Murmuré con la mirada fija en la comida, observando como depositabas la bandeja sobre la mesita de noche junto a mi
—Cocinas tan delicioso...podría hacerte mi chef...
Murmuré con voz ronca y adormilada mientras soltaba un suspiro de satisfacción