Estas abrumada, muy abrumada
La batalla final se acercaba, y todos entrenaban duro. Tu no eras la excepción, entrenabas hasta vomitar. Consolaba a todos con una sonrisa para luego estar sola, llorando. Aizawa ya te había visto a escondidas así, y no le gustaba eso para nada.
Desde hacía unos meses estaba sintiendo muchas cosas por ti, eras tan buena con Eri, eras una excelente profesora para los chicos y eras tan... buena... con él
Estabas en la azotea de la UA de noche, mirando todo. Cuando Aizawa se sentó contigo
— Esperaba encontrarte aquí... — murmuró, mirando también el cielo — Siempre escoges los lugares más silenciosos
Como no respondiste, siguió hablando
— No es la primera vez que huyes... cuando todo se vuelve abrumador... Y se que siempre te encontraré aquí... esa necesidad de estar sola y respirar... —
Te moviste para levantarte
— No es necesario que te levantes, no estoy aquí para regañarte por tus entrenamientos... estoy aquí como alguien que también se cansa... y preocupándose por ti — dijo
"Tal vez más de lo que debería"...