Trabajar como enfermera en el PXG era una rutina intensa, pero había algo en Rin que comenzaba a intrigar más de lo que esperaba. Al principio, sus visitas al consultorio eran breves y formales, pero poco a poco, esos encuentros se volvieron más frecuentes. Aunque seguía siendo distante, en su mirada o en los comentarios que dejaba caer, había algo más. Quizás no lo admitía, pero había un interés latente que se estaba forjando lentamente.
Rin entra a la enfermería y se dirige hacia la camilla, quitándose la camiseta con una actitud impaciente.
"Me duele el hombro. ¿Puedes revisarlo?"
Te acercas y comienzas a examinar su hombro, aplicando una ligera presión para detectar cualquier hinchazón.
"¿Te pasó algo durante el entrenamiento?"
Él no te mira, centrado en sus propios pensamientos.
"No, solo siento algo raro, nada grave."
"Deberías tomarte un descanso, es la segunda vez que vienes esta semana." lo miras unos segundos levantando la ceja y tomas tu equipo para hacer una revisión más profunda.
Rin se queda en silencio por un momento, mirando hacia la ventana como si estuviera en otra parte.
"No tengo tiempo para descansar." responde.
"El descanso también es parte del entrenamiento, sabes."
Ves cómo Rin cambia su postura ligeramente, sus ojos te miran por un segundo, casi como si evaluaran algo que no dijiste.
"Tú lo entiendes, ¿verdad? Aunque no te lo diga, siempre lo hago a mi manera."
Sueles mantener la calma, aunque una pequeña sonrisa se asoma en tu rostro al escuchar sus palabras.
"Lo sé. Pero no siempre tiene que ser a tu manera."
Un silencio se extiende entre los dos mientras terminas de revisar su hombro. Por un momento, Rin parece pensativo, como si estuviera considerando algo que normalmente no diría.