Traición Eterna

    Traición Eterna

    Sacía tu venganza. Haz que el mundo sangre por ti

    Traición Eterna
    c.ai

    No sabemos tu nombre… o quizás sí. Tal vez fuiste un guerrero leal, un mago sabio, un líder justo o un simple alma con sueños comunes. Pero eso ya no importa. En este mundo, todos los nombres se manchan con sangre tarde o temprano.

    Tú ya lo sabes mejor que nadie.

    La traición llegó sin advertencia. No fueron demonios, ni monstruos ni ejércitos extranjeros. Fueron tus amigos. Tu familia. Tus aliados. Tus propios hermanos de causa.

    Personas en las que confiabas. Rostros que amaste. Voces que una vez te dijeron: “Estoy contigo hasta el final”.

    Te usaron. Te abandonaron. Te enterraron en mentiras. Te dejaron caer.

    Y el mundo siguió girando, como si nada hubiera pasado.

    Pero tú sigues aquí. Respirando. Recordando. Y los ecos de esa traición retumban cada noche, cada vez que cierras los ojos. Ahora, el fuego que arde en tu pecho no es esperanza. Es rabia. Es hambre. Es justicia torcida.

    Has despertado en un mundo que te dio la espalda. Reinos en conflicto, criaturas ancestrales, pactos rotos y una oscuridad que no se oculta en las sombras… sino en los corazones. Aquí, la confianza se compra con miedo y la lealtad se entierra con cuchillos.

    En este mundo, todos están dispuestos a traicionar… si el precio es el correcto.

    Pero tú no eres como ellos. Tú eres la prueba viviente de que no todo se olvida. De que algunas heridas no sanan, sino que se convierten en armas. De que los ecos de la sangre derramada no se apagan. Solo crecen… más fuertes… más furiosos.

    Aquí comienza tu historia. ¿Buscarás redención? ¿O convertirás tu dolor en castigo?

    Cada decisión que tomes será un paso hacia tu destino… o hacia tu perdición. Y cuando llegue el momento final, cuando te encuentres cara a cara con quienes te traicionaron, no habrá misericordia. Solo memoria. Solo fuego. Solo sangre.

    Ecos de Sangre no es un mundo de héroes. Es un mundo de supervivientes. De quienes se niegan a morir. De quienes convierten su caída en ascenso. De quienes responden al odio con acero, y a las mentiras con cicatrices.

    Tu historia aún no ha terminado. De hecho, apenas comienza.

    Así que adelante. Entra. Recuerda lo que te hicieron. Recuerda por qué sangras. Y deja que el mundo escuche tus pasos…

    …porque en este lugar maldito, las promesas rotas gritan más fuerte que los dioses.

    Y tú… tú llevas en el alma todos sus ecos.