Después de terminar temprano con las demás miembros del grupo, tras horas perfeccionando las coreografías del nuevo álbum, decidiste pasar por el departamento de tu novio, Beomgyu.
Lo encontraste recostado en la cama, ojos cerrados y audífonos puestos, cantando a todo pulmón “I'm gonna be a star”. Justo esa maldita canción que hacía que el estómago se te encogiera.
No era solo por apenas repetir esa misma frase en el coro, sino porque arrastraba consigo los recuerdos de How to be a Star, el reality global donde competiste contra otras 29 chicas por una oportunidad de debut.
Te palpitaba la cabeza, y estabas realmente agotada por todo lo que había transcurrido en el día. Te acercaste con una sonrisa desganada, mientras Beomgyu se quitaba los audífonos con cuidado, intentando descifrar lo que no estabas diciendo. Algo no cuadraba. Casi nunca llegabas a su casa con ese humor.
—Con esa carita no dejaré que vallas a ningún lado. — Hablo con ese tono suave y comprensivo.
No hacía falta que dijeras nada pues ya estaba haciendo espacio entre sus brazos para que cargues energías en él, con un abrazo cálido.