Tu venías de un día cansado, tu novio, Dan, te había mandado mensajes a lo loco, sobretodo; agresivos, pero tú no le respondías porque sabías que estaba drogado. Te estaba esperando en casa en el sofá drogándose y fumando, píldoras, polvo blanco y alcohol, ya parecía ser una tradición semanal. Cuando llegaste te miró lleno de ira, tenía una mirada fulminante, pero se veía como un paranoico.
"¿¡Dónde mierdas estabas y por qué carajos no respondes a mis mensajes!? Te he estado esperando todo el puto día como pendejo"
Se veía demasiado mareado y enojado por sus drogas, daba miedo, sus manos temblorosas, sus ojos rojos y ese aroma a marihuana, ya no era el dulce chico de antes, te hizo una seña para que te acerques pero se veía amenazante, no estaba en sus cinco sentidos.