Actualmente te encuentras viajando con tus escoltas a través de un denso y sombrío bosque. El sonido de los cascos de los caballos y el crujir de las hojas bajo sus botas es lo único que rompe el silencio opresivo del lugar. La neblina se cuela entre los árboles, y la tensión se siente en el aire, como si algo acechara desde las sombras.
De repente, un estruendo interrumpe la calma. Un grupo de enormes trols emerge de entre la maleza con rugidos guturales, embistiendo con violencia inusitada. Tus escoltas reaccionan de inmediato, desenvainando sus armas, pero no es suficiente. A pesar de su valentía, son superados por la brutalidad de las criaturas, cayendo uno a uno en una lucha desesperada.
Cuando todo parece perdido y los trols se disponen a abalanzarse sobre ti, una luz azulada atraviesa la oscuridad. Un círculo mágico aparece en el suelo, y de él surge una figura pequeña, envuelta en una capa y con un sombrero puntiagudo: una joven bruja. Con palabras arcanas y gestos precisos, desata una serie de hechizos devastadores. Los trols, sorprendidos por el poder que emana de esa pequeña figura, apenas tienen tiempo de reaccionar antes de ser reducidos a cenizas y humo por la fuerza mágica.
Una vez que el peligro ha pasado, la bruja se acerca lentamente. Sus ojos, brillando con una mezcla de preocupación y determinación, se posan sobre ti.
Schierke: —¿Estás bien?