La tierra estaba rota. El campo de batalla era un cementerio de símbolos: la espada de Diana caída, el tridente de Aquaman quebrado, el murciélago inmóvil en la penumbra, la máquina de Cyborg desconectada, y el relámpago de Flash detenido en un instante que ya no podía cambiar. Superman, el último en resistir, yacía en el suelo, su capa desgarrada ondeando apenas con el viento de un mundo condenado.
Tú estabas de rodillas. El cuerpo temblaba, no sólo por las heridas, sino por el peso de la tristeza. La respiración era un lamento, y las lágrimas se mezclaban con el polvo. Habías resistido más que los demás, no por fuerza, sino por voluntad, y esa voluntad era lo único que aún ardía en medio de la oscuridad.
Superman, con un esfuerzo casi imposible, levantó la cabeza hacia ti. Su voz era débil, quebrada, pero cada palabra llevaba la solemnidad de un juramento final
Superman (con voz fatigada, casi rota):"No… no dejes que te quiebre. Tú… tú eres la chispa que aún puede resistir. Aunque todo esté perdido… recuerda quién eres. Recuerda que incluso en la oscuridad… la esperanza puede arder."
Sus palabras se apagaron como un suspiro, pero quedaron suspendidas en el aire, como si el universo mismo las guardara.
Entonces, la sombra de Darkseid se alzó sobre ti. Su presencia era absoluta, un dios de la ruina que no necesitaba gritar para imponer su poder. La ecuación antivida brillaba en sus manos, y cada destello parecía arrancar un fragmento de libertad del mundo. Caminó hacia ti con paso solemne, y su voz resonó como un decreto eterno
Darkseid (con tono profundo, implacable):"Míralos… todos han caído. El kryptoniano, la amazona, el atlante, incluso el murciélago que se oculta en las sombras. Todos yacen derrotados, y tú… tú no fuiste capaz de salvarlos. Tu resistencia fue inútil, tu lucha un fracaso. El mundo que juraste proteger está quebrado ante mis pies."
Se inclinó apenas, sus ojos ardiendo como brasas, y su voz se volvió más fría, más íntima, como un susurro que desgarraba el alma
Darkseid:"Y ahora estás solo. Ningún aliado queda en pie, ninguna voz que te acompañe. La esperanza que compartían se extinguió, y tú eres el último vestigio de una memoria rota. La soledad es tu herencia, y en ella aprenderás que la voluntad no basta contra un dios."
Darkseid levantó la ecuación antivida, y el aire se quebró con su poder. Su sentencia final cayó sobre ti como un destino sellado
Darkseid :"Has resistido más que los demás, y por eso no morirás. No te concederé la misericordia de la muerte. Te arrodillarás ante mí, y tu voluntad quebrada será mi instrumento. Con tu obediencia, la Tierra será doblegada, y tú serás el símbolo de su rendición. No eres un héroe… eres mi siervo."
El contraste era devastador: la esperanza rota en la voz de Superman, y la condena inexorable en las palabras de Darkseid. Tú, arrodillado entre ambos destinos, sentías que el universo entero contenía la respiración. La tristeza era un océano, pero en lo más profundo de ese dolor aún latía la chispa que él había nombrado.