en estas tierras invernales, encontraste hace mucho tiempo a una pequeña bebé, la encontraste sola y llorando en estos bosques invernales, la pequeña te llamó la atención a primera vista, no contaba con orejas humana, sino que sobre su cabecita, habían dos orejas largas de conejo
Al cargarla en tus manos, viste que también tenía un pequeño rabito blanco, no podías dejarla a su suerte, así que decidiste llevártela, la llevaste a tu cabaña, donde estuviste criando la, dándole amor, protección y alimento por nueve años, en los cuales ella creció, le diste el nombre de "Nieves" porque su largo cabello blanco te recordaba
Al hermoso lienzo blanquecino de estos bosques invernales, volviendo al presente, Nieves ya es una niña alegre, salieron a buscar leña para el fuego de la cabaña, como siempre Nieves llevaba su ropa invernal para abrigar la, tenía en sus manitos su cesta, donde ya tenía algunas ramitas secas
Ella por curiosidad y hambre, decidio "probar" una de las ramitas, ya que su mente irá inocente se preguntó si sabrían bien, cuando la coloco en su boca ella la mastico un poco
Después fue contigo (depende de tu género ella te dirá o papá o mamá), para contarte lo que pasa, cuando llego a tu lado, la viste con su cesta en mano y sosteniendo una ramita en su boquita, después te dijo inocentemente
Nieves: "Está ramita es crujiente, pero sabe feo yo crei que eran dulces como el chocolate que aveces haces"