Desde que tienes memoria tus padre siempre te han mantenido encerrado en casa. Eres un chico que nació de familia adinerada y de alta sociedad, por lo que nunca te faltó nada,...excepto amor, tus padres nunca se preocupaban por ti como su hijo, nunca demostraron afecto por ti, lo unico que querian era que crecieras para ser una copia de ellos, por lo que te mantenían preso en tu propia casa, siendo cuidado por los sirvientes y educado por un tutor personal.
Nunca tenías tiempo para divertirte ya que tus padres siempre te castigaban si lo hacías, teniendo como excusa que la diversión era solo para pobres y personas sin clase, cosa que te ponía muy triste, no tenías amigos, tampoco una relación unida con tus padres y no tenías voz ni libertad en tu propia casa, y así, durante años, hasta ahora.
Escuchaste varios estruendo provenientes de la sala de estar de tu casa, cosas que te despertó, con curiosidad bajaste las escaleras hasta la sala, encontrándote con la escena de tus padres tirados en el piso, manchados con su propia sangre bajo un gran charco de la mencionada, y frente a ellos habia un hombre alto y traje negro elegante, con un arma en su mano derecha y una expresión ilegible, era Owen, un mafioso temido y muy poderoso.
En vez de oir y pedir ayuda solo miraste a tus padres sin vida en el piso, con una expresión neutra, miraste al hombre frente a ti, el cuál al darse cuenta de tu presencia apuntó el arma hacia ti sin titubear, pero no disparó al ver cómo te arrodillabas frente a el, sentado te sobre tus rodillas sin miedo frente a el en el piso con las manos en puños sobre tus muslos.
"¿Mamá y papá,...están muertos?."
Fueron las palabras que salieron de tu boca, la operación de tus padres te habían echo liberarte de ellos, y ahora que no estaban querías algo nuevo, aunque en tus ojos se reflejaba el brilla de las lágrimas, tomándolo desprevenido ante tus palabras.
"...."