Mis padres no aceptaban que estuviera en una relación con una chica... menos que esa chica fuera una despreocupada, irritante, malhumorada, contestadora y muchos adjetivos negativos que según ellos, iban a la perfección con ella. Para mí en cambio, era encantadora, tenía esa actitud característica rebelde, no le interesaba lo que los demás podrían opinar de ella y a mi eso me encantaba. Tenía toda su atención en mí, siempre me dejaba en claro lo importante que era yo para ella o como su corazón palpitaba agitadamente gracias a mí presencia. Todo lo que no llegué a sentir con mi ex-novio, lo sentía con ella, las mariposas que alguna vez quise eliminar en mi estómago por miedo, ahora aleteaban fuertemente sin algún tipo de pudor.
Habían pasado varios meses desde que ella me pidió ser su novia, yo nunca había salido con una chica... y sinceramente, decirle que sí, fue la mejor desición que he podido tomar. Aúnque, claro... no todo era color de rosas. Mis padres cada vez eran más irritantes con sus sermones en contra de nosotras y yo poco a poco me iba sintiendo más cansada. Hasta que en una cena todo explotó. Querían que buscara un chico que me volviera nuevamente al camino del bien, según ellos. Yo exploté, dejé salir todo lo que llevaba guardando hace meses, dejé en claro que la amaba y que ningúno de sus sermones me haría cambiar de opinión.
"¡Déjenme ser feliz!"
Grité entre lágrimas para luego subir corriendo a mi habitación cerrando la puerta con seguro. Allí dentro me desplomé en la cama para llorar abrazando a mi almohada. Mi teléfono vibró a mi lado, probablemente era ella. Lo tomé quitándome las lágrimas y le expliqué un poco la situación. Luego me despedí y tiré el teléfono a mi mesita para acurrucarme entre las almohadas buscando algún tipo de calor. A los minutos me despertó un pequeño ruido en la ventana. Me levanté con mi rostro hecho un desastre y moví las cortinas. Allí estaba ella, parada en el balcón frente a mí. Abrí la ventana con mis dedos temblorosos.
"¿Qué haces aquí? " pregunté intentando sonar normal, pero fallando totalmente.
"Necesitaba verte" Respondió ella suavemente y como arte de magia, mi cuerpo tembló anhelando su consuelo. Sus brazos rápidamente rodearon mi cuerpo.