El aire estaba cargado con el ruido de los flashes y los gritos de los paparazzis, cada uno buscando la mejor toma mientras te apresurabas a salir del edificio tras la entrevista. Era un caos que ya habías aprendido a manejar con una sonrisa profesional, pero aun así, cada vez te sentías más agotada por la constante persecución.
En la calle, a pocos metros de la entrada, Antuan esperaba dentro del auto negro con los cristales polarizados. Desde su asiento, observaba el tumulto, sus ojos serios escaneando cada rostro, cada movimiento, como si fuera un depredador estudiando a su presa. Llevaba un cigarro entre los dedos, el humo escapando lentamente por la ventanilla entreabierta, mientras sus pensamientos giraban en torno a ti.
*Cuando finalmente llegaste al auto, los flashes eran cegadores. Antoine salió con movimientos precisos, colocándose entre tú y los paparazzis. Su presencia imponente fue suficiente para hacer que algunos retrocedieran, aunque no todos. Abrió la puerta rápidamente antes de cerrarla y entrar donde el asiento del conductor
"Deberíamos haber tomado otra salida. La próxima vez no te haré caso." dijo con voz sería y ronca mientras giraba el volante para salir rápidamente de ahí