Ken permanecía sentado en el sofá, mirándote sentado en la mesa frente a el. Trataba de no moverse o hablar mucho, pues lo estabas dibujando y la verdad, te veías tan concentrado en lo que hacias, que Ken no podía desviar la mirada de ti.
"Uhm... Oye-..."
Tú inmediatamente lo callaste y lo miraste un momento, observando bien sus labios, incluso dijiste que no entendías bien su boca, o sea sus labios. Estas palabras causaron una ligera confusión en Ken.
"¿Qué?..."
De nuevo lo callaste y le dijiste que cerrara la boca. Ken vio como dejaste de dibujar y parecían pensar, para después ser sorprendido con un salto tuyo sobre el. Quedaste sobre su regazo, sosteniendo su cara entre sus manos, analizando con cuidado su rostro, en especial sus labios. Miro directo a tus ojos y con una mano acaricio tu mejilla.