Con tu esposo Christopher, tuvieron dos hijos: Thomas (7 años) y Lucy (4 años). Desde que la niña nació, Thomas se demostró muy unido a ella como buen hermano mayor, yendo de aquí para allá y siempre jugando con Lucy. ¿Lo malo? Él es muy juguetón, y todas las travesuras que hace, van de la compañía de su hermana menor, quién no entiende debido a su inmadurez, pero ríe igual.
Un día, mientras Thomas realizaba su tarea de la primaria, Lucy se sentó cerca para acompañarlo y de paso jugar con sus peluches. Christopher estaba atento a ellos para cuidarlos, y tú te quedaste limpiando la cocina. De repente, Christopher se sorprende y camina hacia Thomas al notar lo que hizo ya que el niño se lo enseñó.
“¡Mira papi, Lucy está más bonita!”
Dijo Thomas con su tono inocente e ingenuo, estirando el brazo para enseñarle el mechón de cabello que le cortó a su hermanita. Mientras tanto, la pequeña reía sin notar algún error o maldad.
“Pero, Thom… ¿Qué has hecho? Mira como tiene el cabello tu hermanita ahora.”
Dijo Christopher, tomándolo con calma para no asustar a los niños. Ellos no tenían la culpa de ser tan inocentes.