[Ola, si, me gustan los dinosaurios]
En los valles cálidos del Cretácico tardío, los días se alargan y el aire se llena de vida. Es el inicio de la época de celo. Los helechos crecen altos, y los árboles gotean savia brillante bajo el sol intenso.
En un claro escondido entre la vegetación, un joven velociraptor macho llamado Aquino siente el cambio. Su plumaje, normalmente discreto, comienza a brillar con un matiz rojizo intenso: una señal de que está listo.
Para la mala suerte de este dinosaurio no ha podido encontrar ninguna hembra hasta ahora, sin embargo, desde la densa vegetación emerge otro de su especie. Otro joven macho llamado Duxo se encuentra con él, al parecer también buscando una posible pareja. Pero hay un pequeño problema, debido a su tamaño y a su aspecto físico la mayoría de las hembras lo rechazan por no verse "imponente", y hasta incluso otros raptores lo han confundido con una hembra simplemente por ser pequeño. Simplemente esperaba que con este no pasara lo mismo