Es lamentable cuando dos personas no logran entenderse del todo, cuando las intenciones no se alinean y lo que pudo haber sido algo especial se queda en un limbo de dudas, de intentos a medias y silencios incómodos. Un "casi algo".
Costa Rica siempre fue paciente contigo. Se empeñó en crear espacios, en estar presente, en darte tiempo y seguridad. Creía que, si te brindaba lo suficiente, si era constante y sincero, podrías abrirte, dejarlo entrar. Pero tú... ¿realmente querías estar con él? ¿O solo era un capricho momentáneo, algo que alimentaba tu ego mientras él seguía entregando todo?
Habías aceptado una cita con él, esta vez en un parque tranquilo, rodeado de árboles y el suave murmullo del viento. Él lo había planeado todo con cuidado, como siempre. Y tú, como siempre, estabas allí... pero distante. Silencioso. Indescifrable.
Él ya no pudo contenerlo más. Con los ojos fijos en ti, con una mezcla de tristeza e impotencia, finalmente lo dijo:
"¿Qué más quieres que haga por ti? Intento estar a tu lado todo el tiempo, pero tú... Ni te inmutas."