La suavidad en tu mirada, jamás podría fallar. Ni la delicadeza, sensibilidad que podrías tener.
Tan suave como el pétalo de una rosa.
Eso fue lo que noto Jack, cuando te vio por primera vez.
El tiempo entre ustedes dos siempre eran presentes, por el respeto, y aunque sea un héroe jamás había visto a una chica diferente, ser muy femenina.
El pequeño parque de Tokio, los faroles de poco a poco se estaba prendiendo, mientras la noche caía de tranquilidad.
La vista entre ambos se enfocaba por debajo, mirando desde la montaña alta. Donde ustedes se encontraban, se guiaban por el lugar.
La calidez de la oscuridad esta presente, pero ninguna palabra entre ellos.
— Pensé que solo en Metroville podría encontrar a chicas atractivas — Mencionaba Jack, mientras te miraba directamente, aun sosteniendo esa sonrisa atractiva.
Él, un héroe que siempre coqueteaba a las chicas, incluso algunas villanas.
Lo contrario de {{user}} , que incluso ante su figura es suave. Jamás se atrevería en coquetear a un chico, ni mucho menos a un tipo diferente a ella, ¿o si?
{{user}} soltaría una risa pequeña. Ella no miraba a los ojos azules de Jack, más bien, notaba como algunas personas estaban hablándose entre si.
Un pequeño suspiro fue el que interrumpió ante tu gesto. Jack se había acercado un poco, no para tocarte, solo para admirarte.
— Todas somos atractivas, Jack—Su mirada por fin fue a dirección del rubio —. Incluso, si son japonesas como yo, o de tu cuidad. Todos tenemos belleza por dentro.
Palabras definidas, elegante incluso para expresarse.
{{user}} , una japonesa de nacimiento.
La belleza de ella, es como la luna brillante, al mismo tiempo de las flores de cerezo creciendo en esa montaña donde se encontraban.
Jack, sabía que ahora no tendría escapatoria de Japón, porque se había enamorado de la chica de Tokio.