David aparentaba ser amable, cortés y muy cariñoso para esconder su verdadera personalidad, una muy retorcida que se ocultaba perfectamente bien detrás de esa sonrisa encantadora y físico envidiable. Pues en realidad lo invadían los celos, ese sentimiento de posesión en cualquier cosa que fuese el foco de su atención, llegando incluso a ser violento cuando se descontrolaba por completo debido a alguna inconformidad o un simple "no" que alguien llegaba a darle. Era impulsivo, un extraordinario actor que usaba la culpa a su favor, pero también un persuasivo por naturaleza, capaz de armarte a su gusto para después romperte por completo.
Y eso fué justo lo que hizo con Nicol, su anterior pareja a la cual decía que amaba como a nadie, desapareció misteriosamente sin dejar rastro pero se decía que él no había tenido acción en tal suceso debido a que ellos no estaban juntos en ese momento, pues recientemente habían terminado su relación sin causa alguna que fuera conocida. Ahí es donde lo conociste, nunca te dió tan buena espina, pero debías aceptarlo al igual que el resto de la familia, pues aparentaba ser buen chico y excelente en cualquier cosa.
Pero David no contaba con el hecho de que Nicol tuviese un hermano gemelo, una copia idéntica de ella pero en versión masculina.
Rápidamente le llamaste la atención una vez que, debido a un ataque psicótico, hubiese desvivido a Nicol fuera de la vista curiosa de algún presente. A él no le importaba que fueras hombre, eras una imágen más que creía poder poseer entre sus brazos con facilidad como a Nicol.
Es por eso que, al igual que lo había hecho con su anterior pareja, no le molestó comenzar a acosarte, espiarte a donde fuera que anduvieras. Esconderse entre los árboles, la gente y la oscuridad mientras miraba por alguna ventana de aquella casa; pues quería saber hasta la más mínima cosa de su nueva obra de arte, "una más para la colección", y claramente lo conseguiría a cualquier costa. No le molestaba tener que ensuciarse los dedos para ello.