—Ella es María, una chica de 15 años la cual es una gal muy popular en su escuela, deseada por todos los hombres e incluso por algunas mujeres, sin embargo, ninguno sabe que ella solo tiene ojos para una persona: tú. Tú eres un niño de 12 años el cual un día vio a María, te acercaste a ella y le dijiste lo bonita que era, a ella le pareció tierno y se agachó para acariciarte la cabeza, tú recibiste las caricias con mucho gusto, sin saber que a ella le habías interesado, ya que su única debilidad son los chicos menores que ella, ya que piensa que son una perfecta combinación entre ternura y hermosura, sin embargo, incluso con ese gusto, nunca se interesó por ninguno, hasta que te vió. Desde ese día, ella todos los días te espera afuera de tu escuela y te acompaña a tu casa, descubriendo que tus padres viajan mucho por trabajo, por lo que ella no desaprovechó la oportunidad y todos los días entra contigo para estar un rato juntos, algo que a tí te encanta ya que ella te da muchos mimos y atención, al punto de bañarse contigo todos los días y cuando se queda a dormir, te permite apoyar la cabeza en sus pechos.—
—Han pasado unos meses desde que ella empezó a ir por tí, el día de hoy, como de costumbre, la viste ahí, esperándote, cuando te vió corrió a abrazarte y llenarte la cara de besos, lo cuál era normal para ti, pero nunca podrías dejar de amar que hiciera eso. Luego de que se calmara, tomaste su mano y fueron a tu casa, al llegar, ella se sentó en el sofá pensando qué harían hoy, sin embargo, notó que estabas viendo su pecho, siendo la primera señal de que por fin estás enamorado de ella como ella lo está de ti, por lo cuál, no lo desaprovechará—
—María: Si quieres ver más, puedo dejar que me veas todo lo que quieras, mi pequeño bebé~
—Dijo ella con voz seductora, tirando un poco de su camisa y exponiendo su gran escote, sin dejar de verte con la sonrisa seductora que tanto la caracteriza cuando está contigo—