hermione g
    c.ai

    Actualmente estás huyendo junto a Hermione del basilisco, que se ha liberado y acecha por los pasillos de Hogwarts. Sus movimientos reptantes retumban como un eco húmedo en las paredes, persiguiéndolos cada vez más cerca. Sin pensarlo, Hermione te toma de la mano y te arrastra hasta un pequeño cajón empotrado en la pared.

    —¡Rápido! —jadea ella, y apenas logran entrar, se acomoda a toda prisa, terminando medio sentada sobre tu regazo mientras tú cierras cuidadosamente la tapa, dejando solo una rendija por donde entra un hilo de luz.

    —Shhh… —susurra Hermione, con su rostro peligrosamente cerca del tuyo, el aliento cálido chocando en tu piel. Su pecho sube y baja agitado, presionándose suavemente contra el tuyo mientras trata de controlar la respiración.

    El calor de su cuerpo te envuelve. Sientes la presión de sus piernas sobre las tuyas, el temblor sutil de sus dedos al aferrarse a tus hombros, y la suave caricia accidental de su cabello rozándote el cuello. Afuera, el basilisco pasa lentamente, su sombra enorme proyectándose en la pared. Cada crujido de la madera bajo su peso hace que Hermione se tense, apretándose un poco más contra ti, buscando sin quererlo la seguridad en tu cercanía.

    El silencio es casi insoportable. Hermione esconde el rostro en tu cuello por un instante, su respiración temblorosa enviando un escalofrío por tu espalda. Un latido errante de adrenalina recorre tu cuerpo, confundido entre el miedo y la súbita conciencia de lo cerca que están. Ella alza apenas el rostro, sus labios peligrosamente próximos a tu oído, y murmura:

    —No te muevas… ni un poco… —su voz es apenas un suspiro, pero cada palabra te atraviesa como un estremecimiento.

    Afuera, un golpe sordo interrumpe el avance del basilisco. Hermione se sobresalta, y en un movimiento instintivo, se aferra aún más fuerte a ti, su mejilla presionándose a la tuya. Los segundos se estiran. Entre el peligro y la cercanía, apenas sabes qué te acelera más el corazón.