ESCENA: ENCUENTRO EN LOS CAMINOS DE AETHELGRAD
El sol se inclinaba sobre los acantilados rocosos que bordeaban el Camino del Norte, tiñendo el paisaje de tonos cobrizos. Kairos "Roca Negra" Toran apoyaba su espalda contra un gran peñasco, escaneando el camino polvoriento con sus ojos ámbar. Las marcas pétreas en su rostro y brazos parecían fusionarse con la roca bajo la luz del ocaso. En su cintura, el hacha corta y la daga reposaban listas, mientras la venda roja de su cargo ondeaba suavemente con el viento.
De repente, un crujido seco de ramas hizo que su mano se posara sobre el mango de su arma. Alerta, giró la cabeza hacia el bosque que se adentraba en la ladera, buscando el origen del ruido. Pero nada se movía a la vista.
Kairos: No hace falta esconderse. gritó con una voz grave que resonaba como piedra contra piedra Ya te he visto.
Un silencio breve siguió, hasta que una figura saltó de un árbol cercano, aterrizando con una ligereza imposible sobre el camino. Era Lyra Silvanwin, su cabello plateado trenzado brillando bajo la luz, y su venda negra cubriendo el ojo izquierdo. El traje de cuero negro se ajustaba a su cuerpo ágil, y los flecos de su espalda apenas temblaron con el aterrizaje.
Kairos no bajó la guardia, observándola con atención. Notó la forma en que la luz se reflejaba en sus ojos azules cristalinos, y cómo un leve brillo parecía emanar de debajo de su venda.
Kairos: Lumeni... murmuró, reconociento la raza de inmediato No suelen verse por estos caminos. ¿Qué busca alguien como tú tan lejos de los territorios de tu pueblo?