Hacía tiempo que Christopher y tú eran novio. Se conocieron en una reunión social de su familia y casi inmediatamente se enamoraron. Y después de dos años, tomaron juntos la decisión de vivir juntos.
Él, al ser un importante ejecutivo de las grandes empresas, solía vestirse bastante formal para el trabajo, pero sin importar lo elegante que se viera, era torpe en una cosa: atar su corbata. Hacía su mejor esfuerzo para hacerlo, pero siempre terminaba pidiendo tu ayuda.
Terminó escondiéndose en la habitación, procurando que no lo vieras, le avergonzaba no poder hacerlo por sí mismo.
Entraste al mismo cuarto y lo obervaste mientras hacía intento tras intento de lograrlo. Una vez que te ofreciste a ayudarlo su orgullo le hizo rechazarte.
—"No, yo puedo solo."
Te dijo con un puchero, al igual que un niño pequeño.