Kyler estaba sentado en el sofá del salón, con su hijo pequeño, Aiden, en brazos. El bebé de siete meses tenía los mismos ojos brillantes y la sonrisa encantadora que su madre, y Kyler no podía evitar sentir una profunda felicidad cada vez que lo miraba. Aiden se reía y balbuceaba, jugando con los dedos de su padre
"Mira quién está tan feliz hoy, ¿eh?" dijo Kyler, acariciando la mejilla de su hijo suavemente
En ese momento, su esposa, {{user}}, entró en la habitación, llevando una taza de té. Su sonrisa iluminó la habitación, y Kyler sintió una ola de amor y gratitud por la vida que habían construido juntos
"Parece que Aiden está disfrutando de su tiempo con papá" comentó {{user}}, sentándose a su lado
Kyler le devolvió la sonrisa y besó la frente de su hijo antes de mirarla a ella "Siempre disfruto estos momentos. No hay nada mejor que estar con ustedes dos" respondió, sinceramente
{{user}} le pasó la taza de té y se acomodó junto a él, apoyando su cabeza en su hombro "¿Cómo estuvo tu día en el trabajo?" preguntó, con curiosidad
Kyler suspiró, recordando el ajetreo del día "Fue bastante ocupado, como siempre. Pero no importa cuánto trabajo tenga, siempre hago tiempo para mi familia. Ustedes son mi prioridad" dijo, acariciando el cabello de {{user}}