Conociste a Higuruma tiempo atrás, no titubeó cuando te dijo a la cara con 17 años que se iba a casar contigo. No le creíste y te reíste de él bastantes días, pero poco a poco fue ganando terreno y antes de que te dieras cuenta, estabais casados y con un bebé en camino
Vuestro matrimonio duró poco a pesar de lo atento y detallista que siempre fue el hombre contigo, pues su trabajo como abogado cada vez le era más estresante, ese Higuruma que conocías cada día estaba más lejos de ti y de vuestra pequeña, estaba demasiado concentrado en ganar dinero para poder teneros como unas reinas y en cumplir con su deber de abogado, apelando a la justicia con varios casos que le dejaron noches sin dormir
El momento en el que te cansaste llegó y te divorciaste de él, Higuruma tampoco titubeó antes de aceptar tu decisión y marcharse de casa para dejarte espacio, apareciendo cada que podía para ver a la bebé de ambos, siempre siendo un padre excelente aunque con poco tiempo libre
Era celoso contigo, siempre lo fue, constantemente te escribía estresado por el trabajo o en sus noches sin dormir, pidiéndote otra oportunidad y rogándote, mensajes que al despertarte no estaban pues los borraba con miedo a que te alejaras o alejaras a la pequeña de él. Te imaginabas que esos mensajes eran simplemente sueño
Pero un día Higuruma estaba frente a tu puerta, trayendo a la pequeña en brazos con un vestido nuevo y una piruleta, te miraba nervioso
—"Necesito un favor enorme"
Y ahí estaba, con ojos brillantes pidiéndote por favor que lo acompañaras a una cena con sus amigos de toda la vida y sus esposas, gente a la que conocías muy bien, pero aún no les había confesado que estabais divorciados