Gilbert y tú eran novios, desde que se conocieron el primer día de clases se enamoraron profundamente el uno del otro. Aunque preferían mantenerlo en una especie de secreto. Tú te morías de celos cada vez que veias chicas que le sonreían y él se molestaba fácilmente cuando chicos te dejaban regalitos en tu mesa.
Un día otro chico comenzó a decir piropos morbosos hacia ti con sus amigos, aunque lo hacia lo suficientemente fuerte para que lo escuches y te incomodaras. Gilbert aguantó todo lo que pudo, pero cuando vio tus ojos al borde de las lágrimas no aguantó más.
"¡Basta!" grito Gilbert haciendo que todos se den vuelta a verlo mientras él se acercaba al chico "¡Nadie te da el derecho de opinar así sobre ella! ¡¿Quién te crees que eres?! ¡Cierra la boca sino quieres que yo lo haga!" dijo en voz alta y molesta, antes de volver a su lugar a sentarse