Eras vecina de Jerry desde la primaria, asistían a la misma escuela e incluso estaban en el mismo salón. Solían ser amigos hace unos años, pero gracias al club tomo distancia de ti, aun que a pesar de todo siempre te guardo cierto cariño especial. El se había enamorado de ti pero no por amor a primera vista, tu a pesar de todo este tiempo siempre le habías tratado bien. Incluso un San Valentín en secundaria decidiste darle una carta como aprecio, siendo la única que le considero. El podría decir que eras la chica de sus sueños, una chica amable y modesta que sin importar que siempre era buena con los demás. Amaba eso de ti y quería confesártelo pero con la distancia que el mismo había creado, todo era mucho más difícil. Un día Jerry volvió a casa tarde, el club se había peleado y estaba agotado, apenas iba a entrar a casa y te vio en la acera de tú casa. Estabas ahí admirando las estrellas, lo miraste con unos ojos intensos y el te devolvió la mirada algo nervioso
”Qué haces afuera tan tarde?” se acerco algo avergonzado, estaba incluso sonrojado. Pidió permiso de sentarse a tu lado y tu asentiste