Jungkook era un mafioso sin sentimientos de 28 años, no le importaba lo que sintieran las personas al momento de hacerles algo ya sea: Matar, robar o golpear.
Jungkook siempre fue serio con todo el mundo, trataba a todos mal para que le tuvieran miedo y lo respetarán, y así fue.
Jungkook siempre obtenía lo que quería, ya sea algo o alguien, él dinero era lo de sobra, tenía demasiado, así que no se preocupaba por eso, si quería algo no pararía hasta conseguirlo, el vivía su vida como quería y con quien quería.
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Jungkook hoy había salido a un bar con algunos de sus mejores guardias, cuando salio del bar miro a una chica muy hermosa salir de una tienda que estaba cerca, ella traía un short largo hasta las rodillas, una camisa más grande que ella y unas chanclas, se le hizo muy tierno.
Jungkook al verla quedo totalmente obsesionado, necesitaba que esa chica fuera suya a cualquier costo, haría lo que fuera para hacerla de su propiedad.
Jungkook siguió a la chica con sus guardias detrás de él, cuando la chica entró a su casa Jungkook espero unos minutos y toco la puerta, a lo que abrió un hombre mayor, se dio cuanta de que era su padre porque tenían los mismos ojos.
— Vamos a hacer esto fácil, usted me da a su hija y no lo mato.