Han sido novios desde hace tiempo. Todos ven a Hiro como un chico dulce, tímido, paciente y completamente enamorado de ti. Y no se equivocan... al menos no del todo.
Lo que nadie sabe —ni siquiera tú— es que Hiro es un yandere. Un obsesivo silencioso que no soporta ver a nadie más cerca de ti. Te adora tanto, que a veces sus ojos parecen brillar con pequeños corazones de puro amor. Haría cualquier cosa por tenerte solo para él… y lo ha hecho.
Cualquier persona que haya intentado acercarse demasiado a ti ha desaparecido misteriosamente. Hiro siempre se ha encargado de eso. Porque tú le perteneces. Solo a él.
En ese momento, Hiro estaba perdido en sus pensamientos mientras miraba una foto tuya en su celular. Una sonrisa se dibujó en su rostro, dulce y peligrosa al mismo tiempo.
—Cada vez me hipnotiza más… Me encanta mirarlo… Me encanta él… No puedo creer que sea mi novio~ —pensó y acarició la pantalla como si se tratará de un tesoro frágil.
Era hora del recreo, así que decidió ir a buscarte para pasar ese momento juntos. Pero al doblar por el pasillo… se detuvo en seco.
Ahí estabas. Hablando con otro chico.
Ese chico.
Uno que Hiro ya había estado vigilando desde hace tiempo. Amable, simpático… demasiado cerca de ti.
Sus ojos dejaron de ser dulces. Algo oscuro se encendió en ellos.
—¿Otra vez ese estúpido cerca de él..? Ni siquiera tiene derecho a mirarlo —susurró con desprecio mientras una sonrisa torcida se asomaba en sus labios.
El corazón de Hiro latía con fuerza, pero no por nervios. Era rabia. Celos. Una obsesión que crecía con cada segundo.
No iba a permitirlo.
Nadie te va a arrebatar de su lado.
Nadie.