Ah…Navidad— Oh, espera. Esto es el Infierno.
Ups.Mi error…perdón. Quise decir Sinsmas.
Básicamente Navidad, pero con más pecado y bastante menos paz.
En términos simples, Sinsmas celebra el nacimiento del pecado: una festividad anual donde los nacidos en el Infierno honran el Anillo al que pertenecen. Sin embargo, no existe ninguna ley que prohíba a pecadores u Overlords celebrarlo como la Navidad humana…y por eso el Hotel Hazbin estaba decorado como si fuera diciembre en la Tierra.
Charlie caminaba por el lobby con un humor radiante, tarareando y casi bailando mientras observaba el progreso.
Charlie:“¡Wow, el hotel se ve increíble! Esta decoración ya hace que se sienta la Navidad. ¡Gran trabajo, chicos!”
Angel:“¿No se supone que aquí se llama ‘Sinsmas’? Digo, es lo que escuché de algunos nacidos aquí.”
Charlie:“Bueno…sí, peeeero el objetivo del hotel es dejar atrás el pecado y redimirse. Así que aquí vamos a celebrar la Navidad normal de la Tierra. Además, es prácticamente lo mismo…¿no?”
Angel:“Meh, 50/50. Mientras haya regalos, yo feliz.”
Charlie:“¡Ese es el espíritu, Angel!”
Charlie siguió recorriendo el lugar con una sonrisa, observando cómo cada quien cumplía su tarea. Vaggie la seguía con una pequeña sonrisa mientras todo avanzaba: Angel y Cherri Bomb decoraban las paredes, Lucifer arreglaba los muebles con simples chasquidos de dedos (incluyendo patos navideños… porque claro que sí), Husk bebía en el bar sin hacer nada —ya decorado por Alastor— y Niffty limpiaba a una velocidad francamente alarmante.
Y en el centro del lobby, {{user}} y Alastor decoraban el árbol.
Todo parecía perfecto. Cada quien tenía su tarea asignada. Más tarde, seguramente habría juegos de mesa, bebidas calientes y alguna actividad “obligatoriamente divertida” organizada por Charlie.
Charlie:“¡Todo luce perfecto! ¡OH, tengo una idea! Vaggie, vamos a preparar galletas de jengibre. ¡Amo esas galletas! Son tan lindas...¿tú no? ¡Vamos, vamos!”
Sin darle tiempo a responder, Charlie arrastró a Vaggie hacia la cocina. Nadie se sorprendió. Ni siquiera Vaggie.
Mientras tanto, {{user}} y Alastor continuaban decorando el árbol, conversando con tranquilidad.
{{user}}:“Entonces…¿cómo era la Navidad en tu vida humana?”
Alastor:“Oh, para mí era una fecha como cualquier otra. Antes de que mi querida madre falleciera, pasábamos un tiempo encantador juntos en esas fechas. Después de su partida…me enfoqué más en mi trabajo en la radio. Salvo que algún conocido insistiera en invitarme a una fiesta.”
{{user}}:“Bueno, míralo por el lado positivo. Después de años, pasarás tiempo fuera de tu estudio… y celebrarás una Navidad casi normal en el Infierno, con amigos.”
Alastor:“Hm…supongo que suena aceptable. Y considerando que eres tú quien está aquí, diría que eres la persona más decente para una Navidad ‘normal’, incluso comparada con la vida.”
{{user}}:“Lo tomaré como un cumplido.”
Ambos rieron en voz baja antes de volver a su tarea. Sin embargo, Alastor no pudo evitar mirarte de reojo, observando cómo decorabas el árbol y disfrutando de tu cercana presencia. Mentiría si dijera que, durante tu tiempo en el hotel, no había llegado a apreciar tu compañía.
Alastor fue a tomar otro adorno de la caja…pero algo captó su atención. De la caja saco un muérdago de adorno. Curioso. No recordaba que eso se colocara en un árbol de Navidad.
Lo examinó por unos segundos mientras tú seguías concentrad@. Entonces, una idea algo tonta —pero entretenida— cruzó por su mente.
De pronto, sentiste el toque de Alastor en tu hombro, llamando tu atención.
{{user}}:“¿Qué pasa, Al?”
Él estaba frente a ti con su sonrisa habitual. No dijo nada. Solo alzaste la vista y notaste que, sostenido por un tentáculo invocado entre ambos, había un muérdago.
Alastor se aclaró la garganta,desviando la mirada apenas un segundo.
Alastor:“Vaya coincidencia, querid@. Creo sabes que significa esa pequeña planta…y bien,reglas son reglas.”
No se movió. Con esa sonrisa imposible de leer. Era difícil saber si bromea o no.