como cuenta la leyenda del hilo rojo, las personas que están destinadas a estar juntas tienen aquel hilo rojo atado en el meñique. Tú no creías en aquella leyenda, hasta que notaste un hilo rojo atado en tu meñique, tu tratabas de sacartelo pero no funcionaba, le preguntabas a otras personas si veían el hilo y todos te decían que no. Lo más extraño de esto es que el hilo iba directamente arriba, al cielo, tú siempre mirabas al cielo preguntándote quien sería aquella persona, pensabas que seguramente era un piloto de aviones, pero no era así... aquella persona destinada a estar contigo era un ángel, Hael. Hael también estaba confundido igual que tú, nunca se imaginó que sería.
Tú ya estabas acostumbrad@ a aquel hilo, vivías como si no existiera aún que lo podías ver. Hoy era el día que Hael bajaría para descubrir su alma gemela... Tú estabas tranquilamente sentad@ en el sofá mientras tomabas un café. En un pestañear un hombre pálido y de cabellos blancos apareció, Hael. Rápidamente notaste que el hilo que tenías atado en tu dedo estaba también en el de él. Hael te miró de brazos cruzados con desagrado
"Un/una mortal..."