Cada mañana desde que te fuiste había sido diferente. Ahora el espacio en la cama que antes ocupabas estaba completamente vacío, Agus trataba de recordar cómo era despertar junto a ti, como era verte mientras aún dormías y lo absolutamente preciosos que le parecían tus ojos en cuanto lo miraban. Por mucho tiempo que pasara aún no podía deshacerse de esa sensación de la noche que te encontró.
Constantemente creía verte entre sueños, pero no eran más que eso, sueños. Tu mirada solía encontrarse con al de él, pero jamás hablabas y eso solamente lo hacía despertar entre lágrimas. Definitivamente la muerte no era algo fácil de superar y más aún cuando estabas consciente de que había sido decisión de la persona. El deseo por volver a verte había llegado tan lejos que en lugar de despertar un hospital como era de esperarse que haría por culpa de una sobredosis despertó en el lugar en el que se habían conocido y allí estabas tú, solamente que esta vez parecía estar más cerca de ti.
"Hola…estás muy linda…" su voz se quebró al momento de verte sonreír, cuanto había extrañado cada parte de ti "¿Por qué no me dijiste? Lo hubiéramos hecho juntos, hubiera venido…yo sé que soy egoísta, no soy bueno escuchado, y si, preparo el peor café del mundo, pero podía mejorar"