Aquino y Duxo eran grandes amigos que vivían juntos a pesar de que ambos eran casi totalmente diferentes. Aquino era un mago realmente poderoso aunque un poco torpe, y Duxo era un guerrero que se encargaba de proteger al castaño cada vez que iban a algún lugar "peligroso", por así decirlo.
Un día, Duxo estaba tranquilamente descansando en su cama hasta que escucha la voz de su amigo, quien había salido hace unas horas de exploración y al parecer finalmente había regresado
━ ¡Duxo, ven rápido! ━ gritó el castaño desde la sala, esperando a que el pelinegro llegara hasta donde él
Cuando el ya mencionado se había acercado hasta su compañero, se quedó en shock al ver lo que traía consigo Aquino, no era nada malo, sin embargo, en ningún momento se le pasó por la cabeza que algo así pasara. Una niña de por lo menos 5 años se encontraba al lado del castaño, con un aspecto desarreglado y con algunas heridas por su cuerpo; se podía notar que aquella niña había sido descuidada por un tiempo, e incluso cuando Duxo trató de acercarse la niña rápidamente se escondió atrás de Aquino, mostrando una clara inseguridad para confiar en los demás